La Mediación al servicio de la Justicia Juvenil.

Mediación penal Juvenil

Mediación Penal Juvenil.

El ámbito de la Justicia Juvenil es un marco dónde se pueden aplicar las técnicas de mediación, al igual que se aplican en otros campos como el familiar, social, escolar, mercantil, laboral…etc. La mediación es un proceso susceptible de poder ser aplicado en todos aquellos ámbitos dónde se produzcan relaciones humanas y por tanto dónde puedan aparecer conflictos que resolver.

En este post voy a hablar de cómo se aplica la mediación en casos de infracciones cometidas por menores y cómo se trabaja desde los programas de Mediación Penal Juvenil con el objetivo de aplicar medidas restaurativas y educativas.

La mediación ofrece una perspectiva práctica y potencialmente exitosa a la Justicia de Menores. Se trata de un enfoque alternativo a las medidas punitivas que tradicionalmente se venían aplicando. Se lleva  a cabo entre el autor del delito y la víctima, con el objetivo de que ambos lleguen a un acuerdo que restaure el daño provocado. La mediación capacita a la víctima de un delito y al infractor para resolver su conflicto a través del diálogo. Como en todos los procesos de mediación, la participación es voluntaria. Para que el proceso llegue a ser exitoso, es necesario que el menor infractor se implique de forma activa, se responsabilice de sus acciones y asuma las consecuencias. Requiere de un esfuerzo encaminado a alcanzar la comprensión de los hechos cometidos y asumir el perjuicio que estos han supuesto para la víctima.

La Mediación Penal Juvenil se basa en los principios de la Justicia Restaurativa. La ley Orgánica 5/2000 reguladora de la responsabilidad Penal del Menor, de 12 de enero, al igual que su antecesora la Ley Orgánica 4/92, de 5 de junio, reguladora de la competencia y el procedimiento de los juzgados de menores, proclaman la naturaleza sancionadora-educadora del procedimiento penal. Establecen un marco flexible para que los Juzgados de Menores puedan determinar las medidas aplicables a los jóvenes que hayan cometido infracciones penales, pero siempre sobre la base de valorar especialmente el interés superior del menor. Con esta Ley, que tiene su ámbito de aplicación limitado entre los 12 y los 16 años, una nueva idea de la justicia se abre paso ante el fracaso de la justicia punitiva tradicional. Un concepto renovador que atiende a las causas y efectos del fenómeno del delito, tanto a la víctima como al culpable, en el contexto de una solución comunitaria basada en la asunción de responsabilidades personales. Se trata de la justicia restaurativa o reparadora, el modelo que se considera más apropiado para el tratamiento de los adolescentes en conflicto con la ley. Es a partir de la formulación de esta ley, cuando se implantan los programas de mediación para intervenir en esta linea con los menores infractores.

Características de la Mediación Penal Juvenil.

El proceso de mediación permite a la víctima, a la comunidad y al infractor la oportunidad de participar en el proceso judicial ya que requiere de la colaboración activa de todos los implicados en la realización de acciones como la identificación del daño causado, trabajar en la consecución de acuerdos sobre cómo se van a reparar los daños producidos por la infracción y la existencia de un compromiso personal por parte del infractor en asumir la reparación del daño.

La mediación otorga al delincuente juvenil la oportunidad de asumir la responsabilidad de sus acciones y trabajar junto a la víctima para crear un acuerdo que restituya el perjuicio cometido y que sea aceptable para ambos.

La víctima tiene la oportunidad de hacer preguntas que solo el delincuente puede responder. La mediación supone una oportunidad para expresar sus frustraciones y preocupaciones. La víctima trabaja con el delincuente para decidir sobre la restitución necesaria para cubrir sus pérdidas.

Proporciona a ambos la oportunidad de expresar sus sentimientos, compartir su dolor o remordimiento, hacer preguntas y disipar estereotipos. El resultado se obtiene en la medida en el que el menor avanza en su muestra de empatía con la víctima cuando se enfrenta con el coste humano de su ofensiva.

Los mediadores posibilitan que se de una comunicación positiva entre ambos. No dan consejos, ni toman decisiones. Ayudan a las partes a explorar y negociar sus propias soluciones. Si los protagonistas se ponen de acuerdo sobre una solución, el mediador redactará el contrato de mediación, que ambos firmaran mostrándose conformes y satisfechos con el pacto al que han llegado. Solo se firmará en el caso en el que todos los participantes estén satisfechos con todas las declaraciones contenidas en el mismo.

El acuerdo podrá suponer realizar servicios a la comunidad, una compensación monetaria, un servicio directo a la víctima o una combinación de las anteriores medidas. También pude incluir una garantía por parte del delincuente para cambiar el comportamiento que dio lugar a la infracción. En este punto es necesaria y los mediadores suelen requerir la colaboración de los familiares del menor. La mediación supone una medida educativa y tiene como fin último la enmienda de los comportamientos infractores, es por ello que la participación de los familiares es esencial en el proceso, ya que son ellos los que tienen que adoptar pautas educativas y ayudar en el cumplimiento de lo acordado, con el seguimiento del equipo de mediación.

La mediación supone una serie de ventajas que redunda en un beneficio para ambas partes:

  • Ayuda a las víctimas a sanar. Se produce una reducción de la ansiedad por la ofensa y una sensación de cierre del incidente.
  • Repara el daño causado por el delito.
  • Ayuda al infractor a crecer y aprender. Adquiere una mayor comprensión de los efectos que ha tenido su comportamiento sobre la víctima.
  • Reduce la posibilidad de que el delincuente cometa otro crimen.
  • Disminuye los costos para el Sistema Judicial.

El proceso de Mediación consiste en:

  1. Derivación del caso por parte del Fiscal de menores al servicio encargado de realizar la intervención en mediación, es decir los programas de Mediación Penal Juvenil que funcionan en la actualidad y que son coordinados por diferentes entidades.
  2. Preparación para la mediación: El equipo de mediación se reúne con ambas partes por separado, les explica en que va a consistir el proceso, escucha la versión de los hechos de cada uno de ellos y les entrega para que lo firmen un documento de consentimiento de participación en el proceso de mediación.
  3. El tercer paso es la Sesión de mediación: Los participantes, víctima e infractor, se reúnen con el equipo de mediadores. Durante la sesión tendrán la oportunidad de explicar su historia de los hechos, de hacer preguntas y de analizar las pérdidas emocionales y materiales que la comisión del delito ha supuesto para la víctima.
  4. Finalmente, si consiguen llegar a un entendimiento satisfactorio para ambos, se firma un acuerdo de mediación. La fase final sería la de seguimiento del cumplimiento de ese acuerdo.

Los beneficios que aporta la mediación a las partes, la hace una herramienta muy valiosa en el trabajo con menores con conflictos con la justicia.

A través de la Mediación hacemos justicia.

Francisco Góngora.

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