Mediación escolar en casos de Bullying.

bullying

En los últimos años estamos asistiendo a un aumento en el número de casos de acoso escolar. Según los datos recogidos en el informe Acoso escolar y ciberacoso: propuestas para la acción, llevado a cabo por la organización Save the Children en el año 2014,  un porcentaje muy alto de niños han sido víctimas de acoso escolar (en torno al 40%) y más de la mitad han observado alguna situación de este tipo. El acoso escolar y el ciberacoso representan formas de violencia que viven millones de niños en España y en el mundo, y que tienen repercusiones negativas en su bienestar, su desarrollo y el ejercicio de sus derechos. El caso de  la menor de 16 años que recientemente decidió quitarse la vida tras sufrir ‘bullying’ en su instituto, nos hace plantearnos qué medidas se deben de adoptar para que en nuestros centros educativos dejen de ocurrir episodios tan lamentables. En este espacio quiero aportar algunas conclusiones sobre si es factible o no emplear la mediación escolar en situaciones de acoso o violencia.

El acoso escolar (también denominado bullying), es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. En términos generales, se trata de la asunción de poder a través del uso de la agresión, la amenaza y el chantaje, en un intento de hacer daño de forma deliberada. La persona que está siendo intimidada, en general siente que no puede hacer nada para  que se detenga el abuso y existe un claro desequilibrio de poder entre el autor y la víctima.

Este polémico videoclip del grupo de música Indochine, refleja de forma explicita una situación de acoso escolar.

El comportamiento de intimidación puede tomar varias formas, incluyendo ataques psíquicos, amenazas verbales, insultos, agresión física, rechazo, extorsión, exclusión y una gama de conductas que atentan contra de la autonomía y la libertad de la víctima. Este comportamiento también adquiere formas más sofisticadas y en la actualidad muchos escolares son intimidados y  acosados a través de las redes sociales o por mensajería móvil, lo que se conoce como ciberacoso o acoso a través de Internet.

La Mediación escolar o mediación entre pares es una estrategia común que se emplea en los centros escolares para hacer frente a los conflictos que surgen entre el alumnado, y que forman parte de la cotidianidad en todas las escuelas. Para enseñar a los jóvenes las habilidades de resolución de conflictos y darles la posibilidad de resolverlos, los educadores de todo el mundo implantan programas de mediación. Décadas de investigación han demostrado la eficacia de estos programas y los beneficios que proporcionan a los estudiantes y al clima general de la escuela.

A pesar de los efectos positivos que tiene la implantación de programas de mediación para la resolución de los conflictos que surgen en los centros escolares, la gravedad que suelen llevar asociados los casos de acoso, nos hace preguntarnos acerca de la idoneidad de emplear la mediación en el abordaje de este tipo de problemáticas.

Si tenemos en cuenta los siguientes factores podemos llegar a la conclusión de que la mediación en casos de intimidación o acoso escolar no siempre es recomendable:

  • La intimidación y el acoso no es un conflicto, es una forma de victimización. Al igual que los menores que sufren abuso infantil o violencia doméstica, los niños que son intimidados o acosados, son victimizados.
  • El empleo de la mediación para abordar el acoso puede transmitir un mensaje erróneo tanto a la victima como al agresor. La propia naturaleza de la mediación implica el establecimiento de puentes en común para resolver una situación conflictiva, y mediante su uso  se correría el riesgo de que la víctima entienda que ambos (agresor y victima) tienen parte de razón y parte de culpa y que los dos tienen que trabajar para solucionar el problema, cuando el mensaje real que tiene que recibir es que en ningún caso merece ser intimidado y que se hará todo posible para detener el acoso. Por otro lado, el mensaje contundente que tiene que recibir el agresor es que su comportamiento es intolerable y debe de interrumpirlo.
  • La mediación puede resultar muy molesta para el menor víctima de acoso. El tener que enfrentarse con su agresor durante el proceso puede hacerle sentir peor.

En conjunto, las características de las situaciones que involucran acoso, como son los potenciales problemas legales y disciplinarios que conllevan, la necesidad de evitar una revictimización y los desequilibrios de poder que existen entre agresor y víctima, hacen que la mediación no sea recomendable en estos casos. Teniendo en cuenta los factores que hemos mencionado, es necesario estudiar cuidadosamente los casos y evaluar si una disputa o controversia  es apropiada para tratarse en mediación o no.

Las cuestiones relacionadas con la idoneidad o no de tratar un posible caso a través de la mediación, por lo general no están claras antes de realizar la entrevista de admisión al programa. Los coordinadores siempre deben de evitar sacar conclusiones precipitadas sobre un caso hasta que ambas partes sean entrevistadas. Es en esta reunión inicial cuando se hace evidente si una de las partes está acosando y la otra es principalmente la víctima.

Cuando el coordinador o la persona responsable del programa es consciente de que se trata de un “conflicto de acoso” debe de proceder rápidamente activando el protocolo de actuación en casos de acoso o violencia escolar. Al haber tenido la oportunidad de establecer una relación con la victima, el coordinador intervendrá a través de tres ejes fundamentales:

  • Proporcionándole apoyo, demostrándole confianza y asegurándole que la situación que está padeciendo va a terminar. Hacerle ver que no es culpable de lo que le está pasando y que a cualquier persona podría sucederle lo mismo.
  • Darle información sobre cuáles son sus derechos y los procedimientos que tiene que seguir para iniciar una reclamación en el sistema escolar o presentar una demanda.
  • Es esencial que las víctimas sientan que su situación se puede resolver y también que aunque la  mediación puede que no sea el método más idóneo para ello y que probablemente no solucione el problema, siempre existe la posibilidad, si ambas partes se muestran de acuerdo y colaboradoras y siempre que el experto lo considere conveniente, de iniciar un proceso de mediación antes de iniciar procesos disciplinarios formales.

Desde un enfoque preventivo, podemos decir que a través de la mediación escolar, la participación en la resolución de conflictos se convierte en una oportunidad de aprendizaje, ya que el alumnado entrenado adquiere formación en resolución de disputas y la experiencia necesaria para reconocer las situaciones de gravedad que requieren la intervención de un adulto.

Los alumnos mediadores adquieren conocimientos de su formación y la posterior aplicación de las habilidades que han adquirido, y los alumnos que participan en el proceso de mediación, aprenden a cómo resolver los conflictos de forma pacífica.Todo ello hace que si se dan casos de acoso escolar en un centro, estos sean más fácilmente detectables y no se produzca el fenómeno de los espectadores o testigos pasivos ante el bullying, ya que el alumnado cuenta con más herramientas para poder denunciar y hacer frente a este tipo de situaciones.

Francisco Góngora.

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4 thoughts on “Mediación escolar en casos de Bullying.

  1. Mediación como tal en casos de acoso escolar claro que no, pero hay mucho por hacer con técnicas que tienen que ver con la mediación y con las prácticas restaurativas en casos de acoso, claro que sí. La prevención debería ser obligatoria en todos los centros escolares. Cómo? Hay programas interesantísimos de prevención de bullying que están siendo puestos en práctica por expertos. Uno de ellos es el TEI (Tutoría entre Iguales), un programa de Andrés González Bellido que está siendo implantado en muchos colegios de España -más de 180 centros ya- y que tiene que ver con la responsabilidad por los propios actos, la empatía, y la colaboración entre iguales. El programa TEI incluye talleres para toda la comunidad educativa (profesores, padres y alumnos) porque todos tienen que aprender a identificar posibles situaciones de abuso o acoso y saber qué hacer y cómo reaccionar y qué alarmas encender si se detectan cambios en un niño, cuándo y cómo. El TEI tiene mucho éxito porque es entre iguales, y porque hay muchas situaciones que son fácilmente detectables por otros niños pero no por los padres ni por los profesores porque suceden justamente cuando los mayores no estan mirando (patio, pasillos, lavabos, internet). Es más fácil que los ojos de otro niño observen situaciones de aislamiento, malestar, etc que los de un adulto. Básicamente es un programa donde los niños de 5º de primaria se forman para ser tutores de los niños de 2ª o 3ª de primeria, y lo mismo en secundaria.

    Luego hay otras prácticas como los círculos restaurativos que se pueden hacer con toda la clase y donde salen cosas que en el día a día no salen, si se hacen bien y con constancia.

    Y finalmente cuando el acoso ya está instalado en algún caso, hay métodos muy novedosos aquí pero más implantados en el mundo anglosajón en donde se forman grupos de acción y solución con varios alumnos y el coordinador entrenado en el programa (los Solution Team del programa americano NO BULLY, de Nicholas Carlisle). Beben del programa anterior de Anatole Pikas sobre seguimiento individual de los alumnos, pero NO BULLY introduce el grupo de acción y sigue un método transformatvo en el grupo muy interesante.

    Antes de los métodos tradicionales disciplinarios del castigo (suspensión, expulsión, cambio de centro) habría que implementar métodos inclusivos que, en muchos casos, pueden conseguir detectar, parar y transformar situaciones y relaciones que con el método del castigo a veces sólo se incrementan, agudizan y no acaban con el problema.

    El propio cole donde desgraciadamente la niña de 16 años se ha suicidado hace una semana en Madrid, admite que ahí les han derivado muchos niños expulsados de otros coles de alrededor (porque no olvidemos que los expulsados no se esfuman, sino que acaban en otro centro escolar) y eso lo único que consigue es que el ambiente se vaya enrareciendo, absorbiendo figuras conflictivas y si no hay tratamiento y prácticas escolares inclusivas acaba como acaba.

    El colegio de Madrid reclamaba hoy ‘más medios y menos sanciones’. Yo no lo hubiera dicho mejor.

    1. Gracias Manuela por tu comentario. Muy interesantes los programas de los que nos hablas basados en un enfoque preventivo. La apuesta por la prevención a través de la implantación de propuestas educativas para la eliminación de la violencia y la educación en el diálogo y la resolución de conflictos, es la mejor manera de trabajar en la erradicación de este tipo de comportamientos en los centros educativos. Por otro lado y como comento en el post, aunque en casos de acoso escolar, no es recomendable la Mediación, apostamos totalmente por la implantación de programas de Mediación escolar ya que pensamos que supone una poderosa herramienta para prevenir y detectar el bullying, así como para educar al alumnado en la gestión pacifica de los problemas que surgen en el contexto escolar y por supuesto que todo eso se generalice a otros contextos.
      Un saludo.

  2. Soy mediadora professional en el àmbito público, desde hace 10 años.
    Creo profundamente en la mediación y en los diferentes mètodos de resolución pacífica de conflictos, entre otras cosas porque los utilizo habitualmente y compruevo su utilidad para generar y fortalecer relaciones positivas entre las personas.
    La mediación proporciona una filosofia, una mirada a la hora de enfocar las intervenciones y pero tambien, metodologias y instrumentos para afrontar los conflictos de manera constructiva.
    En el caso de acoso entre iguales, mas alla del proceso de mediación general, es mas adecuado utilizar intervenciones específicas de mediación reparadora.
    La mediación reparadora és útil para afrontar este tipo de conflictos, que parten de la victimización y de un desequilibrio entre las partes, ya que poibilita al agresor tomar consciencia, responsabilizarse y reconocer el daño causado a la víctima y ésta ser reparada y poder salir de la victimización.

    1. Estamos totalmente de acuerdo contigo Neus Camacho. Muchas gracias por aportar tu experiencia. También creo que el contexto de Justicia reparadora juvenil es el más adecuado para tratar los casos de Acoso escolar. En una de mis anteriores estradas en este blog hablo sobre la Mediación penal juvenil, dónde una vez más podemos constatar los beneficios que aporta la Mediación, siendo una herramienta muy valiosa en el trabajo con menores con conflictos con la justicia.

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