La Mediación como instrumento de conciliación familiar.

300x200_mediationfam

En el año 1981 se vuelve a admitir de forma legal en España el fin del matrimonio, tras ser derogada la primera ley de divorcio en 1932. En 2005, entraba en vigor la Ley del divorcio express y las cifras de parejas que interponen una demanda judicial de separación o divorcio según el Instituto Nacional de Esatadistica, se disparan en un 42% con respecto al periodo anterior.

En la actualidad, el número de parejas que deciden separarse va en aumento. Las demandas de disolución matrimonial crecieron el 6,9% en 2014 con respecto a 2013. Los últimos datos del Consejo general del poder Judicial (CGPJ), muestran que los divorcios, separaciones y nulidades pasaron de 124.975 en el año 2013 a 133.643 en el año 2014. Aunque no es la primera vez que la cifra sube de un año a otro, sí es la más alta desde 2007, justo antes del inicio de la crisis económica en España, cuando se registraron 141.280 demandas de disolución.

La separación o divorcio en la mayoría de los casos supone una ruptura de la unidad familiar establecida y una reorganización de la vida de las personas implicadas. Si este proceso, que suele ser largo y doloroso, no se realiza de forma adecuada, puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo para la vida de los hijos/as menores.

El sistema tradicional, el juridico-legal, que se ha venido empleando para resolver este tipo de litigios familiares ha demostrado sobradamente su ineficacia y las razones que podemos exponer son las siguientes:

  • Existe una clara inadecuación entre el instrumento que se emplea (proceso contencioso) y el problema a resolver (conflicto familiar) y ello se manifiesta en una agudización del conflicto interpersonal de los adultos, deterioro de las relaciones paterno- filiales, y en numerosos incumplimientos de la sentencia, consecuencia del papel tradicional que genera la dinámica del proceso civil contencioso de victima/culpable, ganador/perdedor.
  • Todo ello origina una profunda insatisfacción con el resultado final de los procesos litigantes en las personas que los protagonizan, que en la mayoría de los casos no ven cumplidas las expectativas que habían depositado en él.
  • Por otro lado, la naturaleza del conflicto en si, es incompatible con este tipo de procedimiento, ya que tienen como base relaciones de carácter muy personal con una fuerte carga emocional y su desconocimiento hace incurrir en soluciones irreales, que no se ajustan a las características o idiosincrasia de la familia a la que va destinada, por no mencionar el impacto que tiene en los hijos el hecho de que sus padres no puedan resolver sus desavenencias mediante la vía del dialogo, que es más pacífica y ofrece mayores alternativas dada su flexibilidad.
  • Los conflictos familiares tienen como singularidad que se van modificando a lo largo del tiempo en función de los cambios que se van produciendo en las personas implicadas y por tanto se dan numerosos casos de resoluciones judiciales que en el momento de ser dictadas, nada tienen que ver con la realidad del conflicto al que se refieren.

Atendiendo a esta perspectiva, desde hace varios años y cada vez con más fuerza, se esta estableciendo la Mediación Familiar cómo un método alternativo para la resolución consensuada de los conflictos, que viene a mejorar la calidad de la respuesta jurídico-legal a los ciudadanos, planteando como objetivo último la pacificación de las disputas familiares.

En este ámbito, la mediación se ha mostrado especialmente eficaz sobre todo en el diseño de mecanismos tendentes a evitar la ruptura familiar o a que ésta se lleve a cabo con el menor dolor posible para todos los implicados.

Para ello se establecen en España diferentes Leyes Autonómicas como la Ley 1/2009, de 27 de febrero, reguladora de la Mediación Familiar en la Comunidad Autónoma de Andalucía, que regula esta práctica, con el fin de reducir las consecuencias negativas derivadas de la separación o divorcio para todos los miembros de la familia, de mantener una comunicación y un dialogo provechoso y en especial garantizar el interés primordial de los hijos, y que estos puedan integrar el cambio y adaptarse a la nueva situación de manera adecuada.

Creemos totalmente en el poder de la Mediación como un instrumento social de inestimable valor y por ello vamos a exponer los beneficios que supone la elección de esta vía en la resolución de los litigios familiares derivados del proceso de separación o divorcio.

  • La mediación tiene como esencia la participación activa y responsable en la toma de decisiones de los implicados, ya que permite que sean ellos mismos los que resuelvan sus diferencias. Durante la misma se cimentaran las bases para que las partes se sientan protagonistas tanto del proceso como de los resultados.
  • Supone una mejora de la comunicación entre las partes. Con la ayuda del mediador que reconduce la comunicación, los participantes pueden volver a hablarse y escucharse. El proceso de mediación permite que todas las personas del núcleo familiar puedan hablar y se escuchadas, incluso los hijos si se considera conveniente.
  • Permite generar acuerdos creativos, ya que el mediador trabaja con las partes para producir todas las soluciones posibles, buscando y proponiendo acuerdos que solucionen el problema planteado. Con esto, no solo nos referimos a los acuerdos que quedarán recogidos posteriormente en el convenio regulador de separación, como son, el tipo de custodia o el régimen de visitas que se va a establecer , sino acuerdos que también consideramos de vital importancia, como son el establecimiento de pautas comunes en la educación de los hijos/as, cómo va a ser la necesaria comunicación que se va a establecer entre los progenitores, y en definitiva todos aquellos aspectos importantes que giran en torno a la vida de sus hijos/as y que sean necesarios determinar. Supone por tanto la posibilidad de elaborar un plan de coparentalidad que les permita ejercer su labor como progenitores en igualdad de condiciones, desarrollando el mejor entorno de convivencia posible dada la situación de separación, estableciéndose así un estado de idoneidad que les permita ejercer con responsabilidad sus derechos y responsabilidades sobre sus hijos/as.

Estimamos necesario que la mediación familiar sea ampliamente conocida y  las personas tengan la oportunidad de poder elegir autónomamente cómo desean resolver sus conflictos familiares, en caso de considerarlo necesario, pudiendo optar por la mediación familiar como un recurso voluntario al alcance de las personas, para la solución de litigios familiares por la vía del mutuo acuerdo, con la intervención de un equipo mediador imparcial y neutral.

Francisco Góngora.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s