Prevención del sexting entre adolescentes.

Consejos para padres. Sexting

La mayoría de los adolescentes se sienten cómodos y viven con total naturalidad la exposición de sus vidas a través de las redes sociales o las App de mensajería instantánea. Publicar fotos, compartir comentarios y actualizar sus mensajes de estado, está totalmente normalizado en el día a día de menores y jóvenes. Este tipo de comportamientos no tiene  por qué conllevar riesgos, siempre que se lleve a cabo una buena gestión de la privacidad y de la identidad digital. La habilidad de gestionar con éxito la propia visibilidad, reputación y privacidad en la red tiene que formar parte del aprendizaje de los menores de forma paralela a la adquisición de las destrezas en el uso de las nuevas tecnologías, las cuales se han convertido en fundamentales para vivir en la actual sociedad de la información.

El problema comienza cuando los menores carecen de la información y de la madurez suficiente para administrar de forma segura su vida digital. Los adolescentes en muchas ocasiones pueden tomar decisiones impulsivas, sin pensar en las consecuencias negativas que les traerá después. Un ejemplo de este tipo de comportamientos que se pueden volver contra ellos es el sexting, del cual hablaremos a lo largo de este post, dando una serie de consejos a padres y educadores, para la actuación y prevención.

¿Qué es el sexting?

El sexting consiste en enviar imágenes o vídeos con contenido sexual sobre el propio remitente, o mensajes de carácter sexual explícito a través de mensajes de texto o de voz, ya sea a través del teléfono, ordenador, web cam u otro dispositivo. El envío de contenido sugerente y explicito combinado con la tecnología, hace que esta información pueda ser transmitida y distribuida al instante y de forma viral, así como la posibilidad de que quede almacenada en los medios digitales de forma permanente. El sexting es una realidad  presente en la vida de los adolescentes, y lo utilizan para atraer, para autoafirmarse, para sentirse sexys, para mostrar interés por alguien, para sentirse aceptado/a o porque se sienten presionados a enviarlo.

El estudio sobre hábitos seguros en el uso de smartphones por niños y adolescentes españoles, realizado por Inteco y Orange, indica que casi el 40% de los menores entre 10 y 16 años conocen en qué consiste el sexting y admiten haberlo vivido en su entrono. En estos casos, el adolescente es reacio a confesar que ha participado directamente en una situación de sexting, no obstante, un 1,5% de los menores entre 10 y 16 años afirma haberse hecho a sí mismos y enviado fotos eróticas utilizando el móvil (sexting activo), mientras que el 4,3% declara haber recibido imágenes de contenido sexual de chicos o chicas conocidos (sexting pasivo).

Las consecuencias de la práctica del Sexting.

  • El envío de este tipo de contenido o mensajes puede causar muchos problemas, sobre todo si comienza a ser compartido. En el momento en el que el adolescente envía el mensaje, el destinatario está en posesión de una imagen muy comprometedora, que puede ser compartida con facilidad a través de mensajería instantánea e incluso ser publicada en las redes sociales y hacerse viral. El adolescente pierde totalmente el control del mensaje que envió de forma privada a otra persona, llegando a poder ser copiado, enviado, publicado y visto por audiencias enormes.
  • Cuando se produce una ruptura, una de las partes puede tomar represalias y difundir de forma malintencionada imágenes, mensajes o vídeos con contenido sexual. Este tipo de comportamiento parece ser muy común entre los adolescentes.
  • La humillación que tiene que soportar la persona al ver sus imágenes o vídeos con contenido comprometido circulando sin control, es devastadora. Saber que este contenido está siendo visto por cientos de personas y posiblemente incluyendo sus familiares, sus profesores, sus vecinos o sus compañeros de clase, es una situación angustiosa. En algunos casos trágicos el nivel de desesperación y vergüenza ha llevado a algunos adolescentes a provocarse autolesiones , e incluso al suicidio.
  • El menor puede ser objeto de sextorsión (combinación de las palabras “sexo” y “extorsión”), al enviar contenido privado a personas que posteriormente los chantajean con distribuirlo y hacerlo público si no acceden a sus pretensiones. Por miedo a que el contenido enviado sea compartido, terminan aceptando las peticiones del extorsionador/a que pueden ir desde obligarlos a mantener relaciones sexuales a continuar con el envío de imágenes o vídeos explícitos o al envío de una cantidad de dinero.

¿Qué hacer ante una situación de sexting?

  • Si a consecuencia del sexting tu hijo/a está sufriendo intimidación o ciberacoso, pide ayuda. Nadie merece ser intimidado o acosado. Puedes obtener información sobre los pasos a seguir a través de estos enlaces de plataformas web especializadas en el fenómeno del sexting y del ciberbullying, con consejos prácticos sobre como actuar en estos casos – www.sexting.eswww.ciberbullying.com, chaval.eswww.pantallasamigas.net/ – entre muchas otras que podemos encontrar a través de los buscadores.
  • Si sospechas que tu hijo/a esta siendo objeto de extorsión por haber mandado imágenes u otro tipo de material comprometido a una persona que le esta amenazando y chantajeando, debes hacerle saber que si accede a sus peticiones le esta dando vía libre para que continúe con la manipulación. Dándoles lo que piden no vamos a conseguir interrumpir su extorsión, sino al contrario, aumentar sus demandas. Este tipo de comportamiento es totalmente ilegal y es necesario implicar a la ley para su detención.
  • El principal cometido de los padres es generar la confianza suficiente para que su hijo/a acuda en su ayuda en caso de estar siendo objeto de chantaje, creando un ambiente en el que puedan estar seguros de acudir a ti sin miedo a ser juzgados o castigados. En ocasiones, los padres sienten la tentación de culpar a sus hijos por el comportamiento irresponsable, o los castigan retirándoles los privilegios que tenían. Debes saber que tu hijo está siendo victima de un delito y que en este momento necesita tu ayuda. El porqué cometió  la imprudencia de compartir fotos o vídeos comprometedoras debe de ser tratado en otro momento y con tranquilidad.

Consejos para la prevención del sexting.

  • Es importante no esperar a que se produzca el incidente para hablar de las consecuencias del sexting. Hablar de la seguridad y la privacidad en las redes y de la necesidad de preservar la intimidad es indispensable.
  • Insista a sus hijos/as en que una vez que se envía una imagen o vídeo, nunca se puede recuperar y perderán el control sobre la misma. Pregúntales cómo se sentirían si sus compañeros, sus profesores e incluso sus padres pudieran ver la fotografía, y háblales de casos de adolescentes que han sufrido las consecuencias del sexting.
  • Tienen que aprender a hacer frente a las presiones que pueden ejercer sobre ellos para enviar este tipo de imágenes. La clave está  en enseñarles a ser asertivos y rechazar este tipo de demandas, teniendo siempre presente la potencial humillación social de la que pueden ser objeto.
  • Tienen que conocer las consecuencias legales que tienen el envío y la distribución de fotos de contenido privado. Enséñeles a ser responsables y si alguien les envía alguna foto comprometedora, que la borren inmediatamente y no participen en su distribución.
  • Establece reglas. Al igual que no dejas a tu hijo/a montar en el coche sin ponerse el cinturón o que beba alcohol, ya que son comportamientos que pueden tener consecuencias negativas, no les des un teléfono móvil sin establecer reglas y sin enseñarles cómo usarlo de forma segura.
  • Es importante que investigues y utilices el material existente en la red a disposición de padres y educadores para trabajar con tu hijo/a sobre temas relacionados con la seguridad y la privacidad en el uso de las TIC. Puedes visualizar con ellos vídeos como éste, relacionado con sextorsión, proporcionado por la web Pantallas Amigas (http://www.pantallasamigas.net).

La mejor arma con la que contamos padres y educadores para luchar contra estos nuevos riesgos a los que se ven expuestos los menores es la educación. Educar es proteger.

Francisco Góngora.

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Mediación escolar en casos de Bullying.

bullying

En los últimos años estamos asistiendo a un aumento en el número de casos de acoso escolar. Según los datos recogidos en el informe Acoso escolar y ciberacoso: propuestas para la acción, llevado a cabo por la organización Save the Children en el año 2014,  un porcentaje muy alto de niños han sido víctimas de acoso escolar (en torno al 40%) y más de la mitad han observado alguna situación de este tipo. El acoso escolar y el ciberacoso representan formas de violencia que viven millones de niños en España y en el mundo, y que tienen repercusiones negativas en su bienestar, su desarrollo y el ejercicio de sus derechos. El caso de  la menor de 16 años que recientemente decidió quitarse la vida tras sufrir ‘bullying’ en su instituto, nos hace plantearnos qué medidas se deben de adoptar para que en nuestros centros educativos dejen de ocurrir episodios tan lamentables. En este espacio quiero aportar algunas conclusiones sobre si es factible o no emplear la mediación escolar en situaciones de acoso o violencia.

El acoso escolar (también denominado bullying), es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. En términos generales, se trata de la asunción de poder a través del uso de la agresión, la amenaza y el chantaje, en un intento de hacer daño de forma deliberada. La persona que está siendo intimidada, en general siente que no puede hacer nada para  que se detenga el abuso y existe un claro desequilibrio de poder entre el autor y la víctima.

Este polémico videoclip del grupo de música Indochine, refleja de forma explicita una situación de acoso escolar.

El comportamiento de intimidación puede tomar varias formas, incluyendo ataques psíquicos, amenazas verbales, insultos, agresión física, rechazo, extorsión, exclusión y una gama de conductas que atentan contra de la autonomía y la libertad de la víctima. Este comportamiento también adquiere formas más sofisticadas y en la actualidad muchos escolares son intimidados y  acosados a través de las redes sociales o por mensajería móvil, lo que se conoce como ciberacoso o acoso a través de Internet.

La Mediación escolar o mediación entre pares es una estrategia común que se emplea en los centros escolares para hacer frente a los conflictos que surgen entre el alumnado, y que forman parte de la cotidianidad en todas las escuelas. Para enseñar a los jóvenes las habilidades de resolución de conflictos y darles la posibilidad de resolverlos, los educadores de todo el mundo implantan programas de mediación. Décadas de investigación han demostrado la eficacia de estos programas y los beneficios que proporcionan a los estudiantes y al clima general de la escuela.

A pesar de los efectos positivos que tiene la implantación de programas de mediación para la resolución de los conflictos que surgen en los centros escolares, la gravedad que suelen llevar asociados los casos de acoso, nos hace preguntarnos acerca de la idoneidad de emplear la mediación en el abordaje de este tipo de problemáticas.

Si tenemos en cuenta los siguientes factores podemos llegar a la conclusión de que la mediación en casos de intimidación o acoso escolar no siempre es recomendable:

  • La intimidación y el acoso no es un conflicto, es una forma de victimización. Al igual que los menores que sufren abuso infantil o violencia doméstica, los niños que son intimidados o acosados, son victimizados.
  • El empleo de la mediación para abordar el acoso puede transmitir un mensaje erróneo tanto a la victima como al agresor. La propia naturaleza de la mediación implica el establecimiento de puentes en común para resolver una situación conflictiva, y mediante su uso  se correría el riesgo de que la víctima entienda que ambos (agresor y victima) tienen parte de razón y parte de culpa y que los dos tienen que trabajar para solucionar el problema, cuando el mensaje real que tiene que recibir es que en ningún caso merece ser intimidado y que se hará todo posible para detener el acoso. Por otro lado, el mensaje contundente que tiene que recibir el agresor es que su comportamiento es intolerable y debe de interrumpirlo.
  • La mediación puede resultar muy molesta para el menor víctima de acoso. El tener que enfrentarse con su agresor durante el proceso puede hacerle sentir peor.

En conjunto, las características de las situaciones que involucran acoso, como son los potenciales problemas legales y disciplinarios que conllevan, la necesidad de evitar una revictimización y los desequilibrios de poder que existen entre agresor y víctima, hacen que la mediación no sea recomendable en estos casos. Teniendo en cuenta los factores que hemos mencionado, es necesario estudiar cuidadosamente los casos y evaluar si una disputa o controversia  es apropiada para tratarse en mediación o no.

Las cuestiones relacionadas con la idoneidad o no de tratar un posible caso a través de la mediación, por lo general no están claras antes de realizar la entrevista de admisión al programa. Los coordinadores siempre deben de evitar sacar conclusiones precipitadas sobre un caso hasta que ambas partes sean entrevistadas. Es en esta reunión inicial cuando se hace evidente si una de las partes está acosando y la otra es principalmente la víctima.

Cuando el coordinador o la persona responsable del programa es consciente de que se trata de un “conflicto de acoso” debe de proceder rápidamente activando el protocolo de actuación en casos de acoso o violencia escolar. Al haber tenido la oportunidad de establecer una relación con la victima, el coordinador intervendrá a través de tres ejes fundamentales:

  • Proporcionándole apoyo, demostrándole confianza y asegurándole que la situación que está padeciendo va a terminar. Hacerle ver que no es culpable de lo que le está pasando y que a cualquier persona podría sucederle lo mismo.
  • Darle información sobre cuáles son sus derechos y los procedimientos que tiene que seguir para iniciar una reclamación en el sistema escolar o presentar una demanda.
  • Es esencial que las víctimas sientan que su situación se puede resolver y también que aunque la  mediación puede que no sea el método más idóneo para ello y que probablemente no solucione el problema, siempre existe la posibilidad, si ambas partes se muestran de acuerdo y colaboradoras y siempre que el experto lo considere conveniente, de iniciar un proceso de mediación antes de iniciar procesos disciplinarios formales.

Desde un enfoque preventivo, podemos decir que a través de la mediación escolar, la participación en la resolución de conflictos se convierte en una oportunidad de aprendizaje, ya que el alumnado entrenado adquiere formación en resolución de disputas y la experiencia necesaria para reconocer las situaciones de gravedad que requieren la intervención de un adulto.

Los alumnos mediadores adquieren conocimientos de su formación y la posterior aplicación de las habilidades que han adquirido, y los alumnos que participan en el proceso de mediación, aprenden a cómo resolver los conflictos de forma pacífica.Todo ello hace que si se dan casos de acoso escolar en un centro, estos sean más fácilmente detectables y no se produzca el fenómeno de los espectadores o testigos pasivos ante el bullying, ya que el alumnado cuenta con más herramientas para poder denunciar y hacer frente a este tipo de situaciones.

Francisco Góngora.