Mediación familiar en situaciones de dependencia.

Aplicaciones de la mediación familiar a los conflictos derivados de la atención a situaciones de dependencia.

Artículo publicado en Revista de Mediación Volumen 9 Nº 1. Por Inmaculada Asensio Fernández y Francisco Góngora Gómez

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Resumen:  

A lo largo de este artículo se presentan los profundos cambios sociales que se han producido en las últimas décadas y que están afectando a la gestión familiar de los cuidados a las personas en situación de dependencia. Esta circunstancia está provocando importantes conflictos y desavenencias en las redes naturales de apoyo necesarias para la normalización de los cauces de ayuda fundados en los vínculos de afecto que caracterizan a las sociedades. Se exponen, así mismo, los beneficios de la mediación a través de la ejemplificación de situaciones de conflicto habituales relacionadas con el ámbito de la dependencia, poniendo especial hincapié en las herramientas y técnicas que la persona mediadora ha de emplear para la resolución pacífica de las mismas.

Para leer el texto completo pincha este enlace directo al artículo en la revista: https://revistademediacion.com/articulos/aplicaciones-la-mediacion-familiar-los-conflictos-derivados-la-atencion-situaciones-dependencia/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Mediación Familiar Intergeneracional.

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Hoy, 21 de enero, se celebra el Día Europeo de la Mediación, coincidiendo con la fecha de aprobación del primer texto legislativo sobre mediación familiar en Europa. Desde “Resuelve Ahora” queremos contribuir a la tarea de difundir la cultura de la Mediación con este nuevo post sobre la capacidad de la mediación para facilitar a las familias un instrumento para que todos sus integrantes, recuperen la competencia sobre el control de los problemas y puedan continuar manteniendo relaciones positivas entre ellos sin necesidad de que se produzca una ruptura familiar.

La familia constituye un contexto social, educativo y de aprendizaje, que puede contribuir, de darse las condiciones adecuadas, al desarrollo humano y personal de todos sus componentes, ya sean niños, jóvenes o adultos, en todas las etapas de su desarrollo biológico, evolutivo y social, dada su importante función socializadora, a través de la educación.

La familia va atravesando una serie de estadios en su desarrollo evolutivo que están previstos. Entre las fases del ciclo vital por las que suelen atravesar las familias podemos mencionar las siguientes: formación de la pareja, la paternidad y maternidad, la etapa escolar de los hijos/as, la etapa de la adolescencia, la partida de los hijos/as, el cuidado de los nietos/as y el cuidado de los mayores. La transición de una etapa a otra influye en las interacciones que se producen en los miembros de la familia y las transforma, lo que supone una situación de riesgo a la que se tiene que dar respuesta. Cada uno de los integrantes de la familia tiene que realizar una serie de tareas y el hecho de que aparezcan tareas nuevas supone un reajuste que a veces puede suponer un desequilibrio. Muchas de las problemáticas de convivencia que surgen tienen que ver con una falta de habilidades para dar respuestas adecuadas que permitan afrontar con éxito los retos evolutivos de la dinámica familiar.

La mediación intergeneracional constituye una de las técnicas más útiles en la actualidad para  dar una respuesta eficaz a las diferentes dificultades por las que atraviesan las familias, resaltando principalmente dos de las etapas que consideramos más problemáticas y que más conflictos generan, como son la etapa de la adolescencia de los hijos/as y la etapa del cuidado de los mayores.

Muchas familias se ven desbordadas ante situaciones y conductas de los hijos/as cuando comienza la etapa de la adolescencia. La convivencia durante este periodo no suele ser fácil ya que se trata de un momento de transición entre la niñez y la edad adulta, en la que la primordial tarea del adolescente es encontrar su propia identidad y adquirir autonomía. Para lograrlo, tienen que comenzar a separarse de los padres y esto no es sencillo, ya que aún carecen de la madurez suficiente. El adolescente, suele vivir un conflicto interno entre la fuerte dependencia que aún tiene de sus progenitores y la necesidad de independencia. Este conflicto interno se expresa a menudo en forma de luchas y discusiones, especialmente con los padres, ya que constituyen para el/la adolescente un apoyo que necesita pero del que desea desprenderse, una fuente de seguridad y a la vez de rechazo. Es durante esta etapa, cuando  comienzan a plantearse cuestiones que anteriormente no suponían un problema, tales como el uso del teléfono o el ordenador, los estudios, los horarios de llegada a casa, la ropa, el manejo de dinero, las tareas domésticas, el consumo de alcohol y/o drogas, y que son el origen de autenticas batallas o enfrentamientos.

Estos cambios desconciertan a menudo a los padres/madres, que luchan por recuperar la autoridad perdida y no saben muy bien cómo afrontar los problemas permanentes con sus hijos/as. Los métodos que anteriormente utilizaban con ellos/as ya no funcionan y es necesario que se produzca un reajuste al nuevo momento evolutivo e ir cambiando las normas rígidas por límites flexibles, negociados y acordados. Esto suele generar en los padres mucha inseguridad ya que no es fácil encontrar un equilibrio entre mantener un control y una autoridad sobre el/la adolescente y, al mismo tiempo, concederle una mayor confianza e incluirlos en la toma de decisiones, dándoles así  mayores cotas de responsabilidad.

La mediación intergeneracional supone un instrumento de gran utilidad para resolver este tipo de disputas que se producen en el funcionamiento familiar al llegar esta etapa, ayudando a los padres y madres que se ven desbordados por los problemas de relación, el establecimiento de normas, las discusiones, la falta de comunicación y  el distanciamiento del adolescente.

Por otro lado, ahora, cada vez nos encontramos con más situaciones de mediación relacionadas con aspectos derivados del cuidado de las personas mayores. El ámbito dónde se van a presentar situaciones conflictivas relacionadas con las personas mayores es en el hogar dónde estos residan. Una de las circunstancias que tiende a provocar y acentuar los conflictos es la situación de dependencia y la necesidad de cuidado del mayor. Si tenemos en cuenta la situación de tensión y estrés que provoca la relación cuidador y dependiente, podemos entender la facilidad con la que surgen los conflictos en este contexto. Así mismo nos encontramos también cada vez con un mayor número de problemáticas relacionadas con la aparición de conflictos entre hermanos/as, vinculados a la toma de decisiones sobre cómo van a hacerse cargo del cuidado de los padres en situación de dependencia

Otra de las situaciones susceptibles de mediación intergeneracional es la que tiene que ver con el derecho de los abuelos a ver a sus nietos cuando se produce una separación o divorcio o incluso cuando no habiendo separación de pareja se dificulta la relación de los abuelos con sus nietos por el mero desinterés de los padres. En este sentido, la Ley 42/2003, de 21 de noviembre, de modificación de Código Civil y de la Ley de enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos, persigue como objetivo reforzar el régimen de relaciones entre los abuelos y los nietos, tanto en caso de ruptura familiar, como en el caso de dejación de obligaciones por parte de los progenitores. Por tanto la mediación en este caso sería de gran utilidad cuando existen dificultades de relación y se ve interrumpido el contacto, como alternativa a  acudir a los juzgados para que se reconozca algo tan básico como que un abuelo/a quiera y pueda ver a su nieto/a.

Hay una amplia variedad de situaciones conflictivas susceptibles de pasar por un proceso de mediación. La casuística mencionada es la que más suele hacer uso de este servicio, no obstante, cualquier tipo de desavenencia, conflicto o problema entre padres e hijos donde se desea una solución, pues ser apoyado, guiado y resuelto con este procedimiento.

Autor: Francisco Góngora.

 

Un ejemplo práctico y real de mediación familiar en una situación de dependencia

httpfabulas.infofabula-la-vieja-y-el-medico.html
Imagen tomada de http://goo.gl/9iVzNj

Nota previa: para asegurar el anonimato y confidencialidad respecto a los hechos relatados, se han utilizado nombres ficticios, tanto en las personas descritas como en las localizaciones geográficas mencionadas.

Presentación del caso

Cayetana (53) y María (44) son dos hermanas que se encargan de atender a su madre Josefina (80), que se encuentra en situación de gran dependencia: encamada y dependiente para todas las actividades básicas de la vida diaria (ABVD). Josefina es atendida por sus hijas en el domicilio de éstas; Cayetana vive en Almería-centro, y María en la localidad de Fiñana. Las hijas se turnan en los cuidados de manera que cada 2 meses trasladan a su madre para atenderla en sus casas.

La atención que recibe Josefina por parte de sus hijas es inmejorable. Hay lazos de afecto muy fuertes entre madre e hijas, con lo que el nivel de compromiso en los cuidados es muy alto.

A pesar de que todas las circunstancias son favorables para los cuidados a la madre, Cayetana y María no tienen buena relación, y en ocasiones ésto general malestar a Josefina, quién no sabe cómo apoyar a sus hijas en sus desavenencias y falta de acuerdo en algunos aspectos relacionados con la organización de los traslados de un domicilio a otro, así como en gestión de sus ingresos económicos, en especial de la ayuda económica que percibe Josefina a través de la conocida como “Ley de Dependencia“, por encontrarse atendida en su entorno familiar.

Cayetana considera que al no estar ella trabajando ni percibiendo ningún tipo de subsidio económico (al contrario que María, que trabaja como maestra en un colegio) ella tiene más derecho a percibir la totalidad de la citada ayuda por cuidar a su madre. Por esta cuestión de percepción de legitimidad, Cayetana se ha dirigido a la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia para realizar un cambio de número de cuenta, de manera que sea ella la que reciba el dinero en una cuenta que ha abierto con su madre, figurando ella como autorizada y la persona en situación de dependencia como titular.

María, al enterarse de que su hermana ha realizado un cambio de número de cuenta sin contar con ella, que también es cuidadora, acude a la citada Agencia de Servicios Sociales y Dependencia y realiza otro cambio de número de cuenta, en la que sólo aparecen la persona dependiente y esta hija -María- como única autorizada. Al siguiente mes, al comprobar Cayetana que no le ingresan el dinero, acude a la Agencia de Servicios Sociales para preguntar qué ha pasado, y detecta que su hermana ha realizado un cambio de número de cuenta.

Ambas hermanas y cuidadoras son guardadoras de hecho de su madre, por este motivo pueden actuar en su representación para este tipo de gestiones, como lo es el cambio de un número de cuenta. En este sentido, Cayetana vuelve a realizar un cambio de cuenta sin tratar el tema con la hermana, y el personal técnico de la Agencia comienza a sospechar que las relaciones familiares son tensas, y que merece la pena realizar un trámite de audiencia a ambas cuidadoras para valorar lo que está sucediendo, lo cual puede llevar aparejada la revisión de la propuesta individual de atención de Josefina, y un cambio de modalidad de intervención o recurso.

Las hermanas acuden a la cita programada y son recibidas por dos trabajadoras sociales, ambas formadas como mediadoras familiares. Durante el transcurso de la entrevista, se percibe claramente que la relación entre ambas está deteriorada, y que ésta circunstancia podría afectar a Josefina. Sin embargo, también se percibe que para las hermanas la madre es lo primero, de manera que incluso anteponen su atención y cuidados a sus propias necesidades personales y familiares.

El proceso de mediación

Estudiado el caso, previa consulta con el Jefe de Servicio correspondiente, se les ofrece la posibilidad de ser objeto de un proceso de mediación -gratuito- para alcanzar una serie de acuerdos mínimos respecto a todo lo relacionado con la atención a Josefina, a lo que ambas acceden de buen grado.

A este respecto se debe dejar claro que no existe ningún servicio de mediación a este fin en la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía; por tanto no existe la intención de generar la expectativa en la población para acceder a este tipo de servicio, pues no está contemplado dentro de la cartera de servicios de la citada Agencia. Sin embargo el buen hacer de las personas profesionales y el deseo de apoyar a la familia, facilitaron que dos profesionales se ofrecieran para realizar esta intervención.

Cuando se comienza a trabajar en esta línea, se percibe que el núcleo del conflicto se relaciona con el hecho de que ambas hermanas están casadas con dos hermanos, y Cayetana se ha divorciado de su marido en una situación muy conflictiva (ha habido una denuncia por malos tratos por parte de Cayetana). El marido de María, hermano del anterior, está muy enfadado por la denuncia que Cayetana ha interpuesto contra su hermano, y la considera totalmente injusta.

Desde este punto, todo lo que se ha venido generando entre las hermanas y los respectivos maridos han sido malos entendidos y desavenencias que han derivado en un distanciamiento de ambas hermanas, en el que ninguna de las dos sabe determinar dónde está el punto de inflexión.

El Objetivo común

Desde el objetivo común de ambas hermanas, que es la perfecta atención a su madre, se trata de mejorar la comunicación y la coordinación respecto a todo lo concerniente a la atención a la madre, de manera que ésta no reciba el impacto del conflicto.

La mediación facilita que cada una de las hermanas se pueda poner en el lugar de la otra, y averiguar lo que siente, desde el lugar que proporciona la escucha activa y abierta, cosa que sin la mediación no son capaces de conseguir.

Las Posiciones

Cayetana se siente no apoyada por su hermana, quién no se ha enfrentado al hermano de su marido y le sigue permitiendo la entrada a su casa. Se siente profundamente incomprendida por su hermana, incluso no respetada y no querida por ella.

A María le duele que su hermana no comprenda que ella no puede impedir a su marido que siga manteniendo una relación cercana con su hermano, ya que además ninguno de los dos hermanos tiene conciencia de que se hayan producido tales malos tratos. Reconoce abiertamente que quiere a su hermana, pero tampoco quiere que su conflicto matrimonial le cueste a ella su propio matrimonio, en el que lleva más de 18 años casada y tiene dos hijos.

Los intereses

Cayetana quiere que su hermana impida la entrada a su domicilio de su exmarido, que no vuelva a tener ningún tipo de relación con él y que la apoye de manera contundente.

Quiere que su hermana se haga cargo de sus dificultades económicas y que le permita disponer de la ayuda económica que percibe Josefina por ser atendida por sus hijas en su entorno a través de “Dependencia”, pues su ex marido no le pasa ningún dinero, a pesar de tener un hijo menor de edad en común, y tiene verdaderos apuros para cubrir las necesidades básicas los meses que Josefina se traslada al domicilio de María.

María quiere que su hermana reconozca que le está generando un grave conflicto matrimonial con su conducta; No quiere intromisiones en su hogar. Quiere que entienda que ella no puede enfrentarse al hermano de su marido, porque eso le puede costar el matrimonio.
Quiere que su hermana consulte con ella todo lo relacionado con la atención a la madre, y que la tenga más en cuenta en este sentido.

Las necesidades

Cayetana afirma que ella ha cuidado siempre de su hermana cuando eran pequeñas. De hecho afirma que ella renunció a estudiar para que pudiera hacerlo María, pues en la casa no había dinero para que estudiaran las dos. Se siente no reconocida por ella, y ésto le duele muchísimo. Necesita que su hermana expresamente le reconozca todo lo que ha hecho por ella, y que la quiere y la apoya a ella y a su hijo pequeño en el tema de los malos tratos. Quiere que se interese por su hijo, ya que a nivel psicológico está muy afectado por la separación de sus padres y por el tema de los malos tratos, estando incluso comenzando a somatizar (tartamudez, timidez extrema, inseguridad, pánicos nocturnos…).

Necesita, igualmente, que su hermana le permita hacer uso de la “ayuda de dependencia” hasta que encuentre un empleo.

María necesita que su hermana le dé tiempo para gestionar el tema de la entrada de su cuñado a casa, pues también quiere que comprenda que su propio matrimonio está en la cuerda floja. Necesita que entienda que -a pesar de que la quiere y que sufre por ella y su situación- toda la problemática que Cayetana ha tenido con su marido ha salpicado a su propio matrimonio, y ella también lo está pasando muy mal.
María se sorprende por los problemas que presenta su sobrino; señala que no tenía ni la menor idea de esta situación, y le comenta a su hermana que lamenta mucho todo lo que están sufriendo, dando muestras verbales de comprensión y apoyo.

El Acuerdo

El resultado final del proceso ha sido alcanzar una serie de acuerdos para mejorar la comunicación y coordinación en los cuidados a su madre, así como un acuerdo en el tema de la gestión de la ayuda económica que percibe Josefina a través de “Dependencia”.

A María no le importa que su hermana Cayetana haga uso del dinero hasta que encuentre un empleo, pues se hace cargo de su situación y dificultades -al no percibir ningún dinero por parte del padre de su hijo; sin embargo, no se compromete a impedir la entrada de su cuñado a su casa, por respeto a la relación de parentesco que lo une a su marido.

Cayetana se compromete a buscar activamente empleo, así como a comunicar a su hermana cualquier asunto de especial interés relacionado con la atención a su madre; sin embargo, asegura que una relación afectuosa y cercana como la que tuvieron no la va a tener en la actualidad, mientras su hermana permita la entrada de su exmarido en su casa.

El resultado

A los 4 meses se realizó una visita domiciliaria -sin previo aviso, detectando que la relación entre ambas hermanas había mejorado, de manera que -aunque no era especialmente cercana ni afectuosa, sí que había un mayor respeto entre ambas, y Josefina era completamente participe de esta mejora en las relaciones, lo que provocó que ella misma valorara positivamente nuestra intervención.

La atención a Josefina, como siempre, inmejorable.

*** Esto son sólo retazos de una intervención desde el ámbito social, a través de la mediación familiar.

Autora y mediadora interviniente en el proceso: Inmaculada Asensio Fernández    –     http://inmaculadasol.com/