Cómo influyen los estilos educativos en el desarrollo social y psicológico de los hijos/as.

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1. Introducción.

 La familia cumple un papel muy importante en el desarrollo físico, social y psicológico de las personas. Es uno de los contextos más importantes, donde se realizan los aprendizajes básicos que serán necesarios para el desenvolvimiento autónomo dentro de la sociedad. Es en el contexto familiar donde se construye la identidad personal de los hijos/as y su carácter, donde se transmiten las normas y los valores y en definitiva donde se moldean las características psicológicas futuras del individuo. Posteriormente, conforme va creciendo el niño/a para llegar a adolescente, luego a joven y por último a adulto, se van ampliando los contextos de socialización externos al hogar familiar, cobrando estos una importancia creciente. Cómo se desenvuelva el adolescente, el joven y el adulto dentro del entramado social, va a depender de la base educativa que ha recibido en la familia. Por tanto esta en manos de los padres y madres ofrecer a sus hijos un entorno educativo lo más valioso posible, lleno de experiencias enriquecedoras que le ayuden a adquirir una buena competencia social.

2. ¿Qué es el estilo educativo?

– Es el conjunto de maneras de interactuar con los hijos/as.

– Las formas de transmitir las normas y los valores.

– Es la impronta que los padres/madres dejan en sus hijos/as.  Las intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia que se establecen en el seno familiar dejan una huella.

La educación de los hijos/as se asienta sobre dos pilares básicos:

–         El apoyo incondicional que consiste en la aceptación, en la comunicación y el dialogo y en las muestras de amor y respeto.

–         Disciplina y control. Se refiere al grado de control que ejercemos sobre ellos, y al establecimiento de límites y normas.

Los estilos educativos se miden teniendo en cuenta estas dos dimensiones:

Por un lado el grado de control y exigencia de los padres hacia sus hijos/as y por otro  el afecto y la comunicación que les muestren. En función de esto podemos establecer cuatro estilos: El estilo autoritario, el permisivo, el negligente y el democrático.

Aunque seguramente ningún padre/madre encajará solo en uno de ellos, si es cierto que su actuación educativa predominante se corresponderá más con uno u otro de estos estilos. El objetivo de hacer esta clasificación es que resulte mas fácil de entender y podamos así extraer cuales son las consecuencias para nuestros hijos/as de mantener un estilo u otro. El uso de un patrón u otro en la educación puede tener un efecto importante, no solo en el comportamiento del niño/a, sino también en aspectos como la relación entre padres e hijos/as y en el rendimiento escolar.

ESTILO AUTORITARIO.

  • Grado de control y exigencia-

Los padres/madres ejercen un alto grado e control y exigencia sobre sus hijos/as. Dedican muchos esfuerzos en influir, controlar y evaluar el comportamiento y actitudes de sus hijos/as. Establecen normas que están basadas en la idea de que ellos saben lo que es mejor para sus hijos y no dan ninguna explicación. Ejercen un control del comportamiento en base a su autoridad como padres/madres. Exigen obediencia plena, poniendo el énfasis en el valor de la obediencia a su autoridad. Son partidarios del castigo y de medidas disciplinarias rígidas y enérgicas., con el fin de eliminar los comportamientos negativos de los hijos/as. Hacen un uso excesivo de órdenes, hay más castigos que premios. La conducta positiva no es reforzada ya que dan por hecho que portarse bien es lo adecuado. Son muy críticos, centrándose más en hacer críticas hacia la persona del hijo/a que hacia su mal comportamiento.

  • Grado de comunicación y afecto-

La comunicación suele ser muy escasa, tendiendo a interesarse poco por sus vidas, deseos e intereses. No utilizan la negociación para establecer los límites y las normas y no facilitan el dialogo.

Suelen expresar poco afecto hacia sus hijos/as. No hay muestras de cariño explicitas.

  • Ejemplos: “Muy mal. Eres un inútil”, “No me gusta tu nota, has sacado solo un 8 y tienes que sacar un 10”, “No haces nada bien, siempre me tienes que poner de los nervios”, “Esto se hace porque lo digo yo”, “Yo soy el/la que manda aquí”, “ Si no impongo normas severas harán lo que les da la gana”, “ Si no haces lo que te digo ya sabes donde está la puerta”.
  • Consecuencias en los hijos/as.

Los niños/as que reciben una educación autoritaria suelen tener una autoestima baja y dependen en gran medida del control de los padres, de forma que, cuando no están estos presentes, suelen tener mal comportamiento. No han aprendido a interiorizar las normas, sino tan solo a cumplirlas por miedo al castigo, dado que estos padres no explican a sus hijos/as por qué está bien o mal hacer algo. Se sienten culpables por no cumplir las expectativas de los padres/madres, sienten que sus esfuerzas no son recompensados y siempre les van a exigir más.

Pueden mostrarse agresivos, impulsivos y hostiles, sobre todo cuando están con sus grupo de iguales o introvertidos e inhibidos.

Suelen adoptar una actitud de huida o engaño hacia sus padres para evitar las críticas y los castigos. No confían en sus padres y no suelen acudir a ellos cuando tienen algún problema. Cuando llegan a la adolescencia se suelen rebelar contra la imposición de los padres/madres, sintiendo estos que están perdiendo el control que antes tenían sobre sus hijos/as, su estilo dictatorial ya no les funciona y se  generan  situaciones conflictivas y de lucha de poderes que pueden alterar gravemente la convivencia familiar.

ESTILO PERMISIVO.

  • Grado de control y exigencia-

Bajos niveles de exigencia y control. Tienen una actitud general positiva hacia el comportamiento de los hijos/as, aceptando sus conductas, sus deseos e impulsos.

Usan muy poco el castigo y cuando lo usan no llega a cumplirse por tanto no es efectivo y además les resta credibilidad. Son los padres de los típicos niños “consentidos”. Tienden a adaptarse ellos a sus hijos/as. Apenas les imponen normas y supervisan poco su cumplimiento. Les dejan hacer todo lo que quieren. Cuando se produce algún conflicto, los hijos/as siempre acaban ganando. No les exigen responsabilidad, ni orden. No existen a menudo normas que estructuren la vida cotidiana (tiempo para ver la TV, hora de acostarse, horario de las comidas, horario de los deberes). Están principalmente preocupados por satisfacer las necesidades de sus hijos/as y darles todo lo que necesiten.

  • Grado de comunicación y afecto-

Suelen razonar bastante con ellos y consultarles todas las decisiones que les afectan (a menudo más de las necesarias). Suelen ser muy afectivos y cariñosos con sus hijos/as.

Ejemplos:

“Es muy pequeño, como le voy a pedir que recoja sus jugotes”, “Si no le doy lo que me pide pensará que no lo quiero” ” Todos sus amigos tienen uno y mi hijo no va ser menos” ”Si lo castigo le voy a provocar un trauma””Para mis hijos/as lo mejor”

  • Consecuencias en los hijos/as.

Dado que para el correcto desarrollo de los niños/as es muy importante que tengan una disciplina adecuada y unas normas claras que cumplir que estructuren sus vidas y les ayuden a adquirir un control interno de su comportamiento, estos niños/as también van a presentar problemas.

Tienen dificultades para tolerar la frustración y para postergar la satisfacción de sus deseos. Son caprichosos, les cuesta controlar sus impulsos, no suelen persistir en las tareas sino que tienden a abandonarlas con facilidad, esperan que todo sea fácil para ellos y pueden mostrarse furiosos si no es así. Pueden llegar a ser déspotas y tiranos con sus padres. Cuando llegan a la adolescencia suelen crear muchos conflictos ya que no aceptan un no por respuesta, son muy exigentes y quieren conseguirlo todo de inmediato. Pueden ver a sus padres como esclavos a merced de sus deseos.

ESTILO NEGLIGENTE.

  • Grado de control y exigencia

Muy bajo control. Los padres y madres negligentes, no controlan las conductas de sus hijos/as. No poseen habilidades para controlar los comportamientos de los hijos/as.

No existen normas y en general suelen ser bastante permisivos, siempre que el hijo/a no les cause molestias. Pueden tener reacciones violentas generalmente motivadas porque el comportamiento del hijo/a les crea algún inconveniente. Son manipuladores y emplean el chantaje afectivo para conseguir lo que quieren de sus hijos/as “si no haces lo que te digo es porque no me quieres”

  • Grado de comunicación y afecto-

Se comunican con sus hijos/as pero no tiene en cuenta sus opiniones y sentimientos. Apenas se implican con ellos, no muestran afecto, y su sensibilidad hacia las necesidades de sus hijos/as es muy baja o nula. Son en general distantes y fríos. Este caso es común en familias desestructuradas.

  • Consecuencias en los hijos/as.

Estos niños/as son los que presentan más problemas. Tienen una baja autoestima y problemas de identidad., problemas y conflictos en sus relaciones con los demás y problemas de autocontrol. Pueden tener problemas emocionales y afectivos. En la adolescencia suelen ser muy inseguros e influenciables.

ESTILO DEMOCRÁTICO

  • Grado de control y exigencia

Exigen un nivel alto de control. Ponen normas claras que los niños/as deben cumplir y que están adaptadas a sus posibilidades, así como horarios y rutinas. Estas normas se mantienen a lo largo del tiempo y se explican a los hijos/as siempre que sea necesario. Se exige el cumplimiento de dichas normas de manera firme pero no totalmente rígida. Son flexibles en determinadas circunstancias y pueden alterar las rutinas siempre llegando a acuerdos previos con los hijos/as.

Ante el mal comportamiento, los padres les explican por qué han actuado mal y cuál es el modo correcto de comportarse. No se rinden a los caprichos de sus hijos/as, sobre todo cuando se comunican a través de llantos, gimoteos o impertinencias. Su exigencia está acorde con las capacidades del niño/a y al nivel de madurez para su edad. Premian más el esfuerzo que el resultado.

  • Grado de comunicación y afecto-

Demuestran afecto, son sensibles a sus necesidades, se interesan por sus asuntos y sus vidas, hablan con ellos, promueven el dialogo en la familia y se detienen en explicar a los hijos/as las cosas.

Saben pedir perdón cuando se equivocan y es posible que cambien de postura después de escuchar los argumentos del hijo/a. Tiene muestras habituales de afecto y de cariño hacia sus hijos/as. Refuerzan y estimulan con frecuencia el comportamiento positivo del niño/a y elogian sus cualidades de forma realista.

  • Ejemplos:

“Está muy bien, te has esforzado mucho”, “Esto es mejorable, yo sé que tu sabes hacerlo mejor”,” Eres un chico/a estupendo/a y te quiero mucho”, A ver, cuéntame, que te ha ocurrido para llegar media hora más tarde de lo acordado”

  • Consecuencias en los hijos/as-

Autoestima alta. Muestran una mayor competencia social, tienen más capacidad de autocontrol y toleran mejor la frustración. Son más capaces de posponer la satisfacción inmediata de sus deseos y son más independientes. Suelen tener también un mejor rendimiento escolar.

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